Tras la buena acogida del anterior artículo sobre el estrés y la ansiedad que se oculta en el mundillo del desarrollo, me he animado a ir un paso más allá. Es realmente un salto inconsciente e incompetente, porque no soy nadie para aconsejarte en tu salud.

Pero en los últimos años me he interesado cada vez más por el tema (obviamente acercarme al medio siglo es un aliciente importante) y puedo compartir contigo algunas ideas sobre las que hay un mayor consenso tanto científico como experimental.

Las he resumido en las tres D, tres palabras fáciles de recordar:

Para cuidar tu salud, invierte tiempo y recursos en tu Descanso, Dieta y Deporte.

🛌 Descanso

En un mundo frenético y exigente en todos los ordenes (no solo laboral) parece que hablar del descanso estuviera prohibido o fuese cosa de holgazanes. Pero es lo primero.

Durante el día:

Haz frecuentes paradas durante tu jornada laboral. No acumules demasiado tiempo en posición sentada. Usa un pomodoro, una alerta o el sentido común. Pero cada cierto tiempo levántate, camina, estírate y bebe agua.

Durante el día busca un momento para relajarte y dedicarlo a no hacer nada. Las técnicas de mindfulness son de gran ayuda, pero quizá no para todos los públicos. Un par de respiraciones profundas y unos minutos sin hacer absolutamente nada tienen casi el mismo efecto que una sesión de meditación.

De noche:

No estires la jornada laboral a costa del sueño. No cambies horas de sueño por ocio. Dormir repara tu cerebro a nivel intelectual y emocional. Nada es más importante.

Si te cuesta conciliar el sueño, prueba a adelantar la hora de la cena, oblígate a no usar aparatos electrónicos, ni mucho menos trabajar, al menos media hora antes de ir a la cama. Si el problema persiste toma algún producto a base de tila, valeriana o melatonina. Unos minutos de relajación o un diario en papel para descargar el cerebro también suelen ayudar.

Estacionalmente:

Además de las famosas vacaciones estivales, es muy recomendable reservar unos días para descansar cada cierto tiempo. Tres o cuatro días, tres o cuatro veces al año. Pero descansa y desconecta.

🍏 Dieta

En este apartado es mucho más fácil aconsejar que cumplir. Bien lo saben mi nevera, mi báscula y mis analíticas. Pero para no dejarlo en vacío pongo por escrito un consejo fácil de recordar. Bebe más agua y menos de todo lo demás. Come más verdura y menos de todo lo demás.

Especialmente, hay que tener cuidado en épocas de estrés y no abusar de los ansiolíticos de guardia: alcohol, dulces y grasas; ni de los energizantes café, té y chocolate.

Un truco que funciona bastante bien es facilitar (comprar, poner a al vista y al alcance de la mano) el consumo de alimentos saludables y dificultar (no comprar, guardar o esconder) el acceso a los tóxicos.

Reserva todo aquello que sabemos que nos gusta pero que no nos conviene para tomarlo en ocasiones especiales, celebraciones, actos sociales y algún premio o capricho.

🤸‍♀️ Deporte

Hacer ejercicio físico regular tiene tantos beneficios conocidos que ya esta demás repetirlos aquí. Pero no me resisto a recalcar que además de la obvia mejora en la forma física y quizá en la reducción de alguna talla, el deporte proporciona una mejora mental.

Es bien conocida la segregación de endorfinas que mejoran el estado de ánimo al finalizar la práctica deportiva. Pero ya durante la misma, si es suficientemente exigente o duradera, se produce además una parada de pensamiento; el cerebro se ve obligado a destender tus obsesiones y centrarse en gestionar la energía. Por último, diversos estudios observan una mejora cognitiva asociada al deporte que sugiere que afecta positivamente al funcionamiento neuronal.

¿Y qué se considera hacer deporte?. Pues menos de lo que te temes. Simplemente dedica al menos cinco horas semanales. Idealmente en sesiones de al menos una hora. Vale todo: desde caminar a paso rápido, montar en bici, nadar, actividades de gimnasio, yoga, artes marciales, competición por equipos...

Por último, y no menos importante, está el estiramiento. Nuestro cuerpo se agarrota debido a las horas de silla frente al ordenador y de sillón frente al televisor. La columna y la musculatura cervical y lumbar suelen ser los primeros damnificados. Antes de dejarte el sueldo en fisioterapeutas es bueno que realices estiramientos con frecuencia. Al menos tras el deporte, al levantarte y durante las pausas del trabajo. No te cortes, bosteza, resopla y estírate.

Hasta la próxima, con más salud.