Hay un paralelismo evidente entre la deuda económica y la técnica: ambas requieren un esfuerzo futuro para compensar un hecho del pasado. Hace años que el gran Martin Fowler aprovechó la analogía para acuñar el concepto formalmente:

Llamamos deuda técnica a las deficiencias en diseño o implementación causadas por acción u omisión y que supondrán un esfuerzo extra en el futuro.

-- Martin Fowler

Pero las similitudes no acaban en la definición y se pueden observar incluso en la tipología y categorización de las deudas.

Los deudas no son todas iguales

El concepto negativo de la deuda no debe ocultar las diferencias que hay en su origen. En el mundo de las finanzas, los expertos clasifican las deudas según dos ejes.

Consciencia

  • Inadvertidas : uso de tarjeta de crédito, uso de servicios facturables por consumo...
  • Deliberadas : solicitud de un préstamo, inversión empresarial...

Responsabilidad

  • Temerarias : dame el dinero, te lo devolveré en cuanto pueda...
  • Prudentes : puedo hacer frente al pago, es una inversión...

Es fácil encontrar un ejemplo informático para cada caso. Y aún es más fácil culpabilizar y achacar su origen bien a la desidia o incompetencia del equipo de desarrollo, o a la codicia e impulsividad de sus responsables.

El cuadrante de la deuda técnica

Pero Martin Fowler se dio cuenta de que incluso los equipos eficientes con gestores rigurosos generaban un tipo de deuda ineludible. Es una deuda prudente e inadvertida, uno de los casos más comunes en la industria del software. Así que nos dejó un cuadrante con ejemplos para que comprendamos mejor nuestro balance:

cuadrante_deuda_tecnica

Y quiso hacer hincapié en el último cuadro azul. Todo código escrito, toda decisión tomada, tendrá un impacto en el futuro. Y es muy probable que el entorno y las condiciones que lo propiciaron evolucionen de forma que lo que un día era razonable ahora sea problemático o innecesario. Y seguro que el aprendizaje y la madurez del equipo ahora encuentran mejores maneras de haber hecho algo. Por no hablar de la innovación constante de la industria y la competencia.

Así que nos encontramos con un caso difícil de explicar a un manager: Hemos hecho todo bien y aún así necesitamos un extra para seguir bien o de lo contrario iremos cada vez peor. Duro pero cierto porque esta es una deuda, y para no desaparecer o desprestigiarnos siempre pagamos nuestras deudas.