Sabiendo que la deuda técnica es inevitable pero conociendo sus potenciales orígenes o causas, podemos enfrentar el gran reto de gestionar convenientemente la deuda técnica. Antes de empezar, preguntémonos

¿Quién se encargará de este marr... digo reto?

Normalmente, los técnicos del equipo que están a diario en sus trincheras son los que antes detectan y sufren los retrasos o sobresfuerzos causados. Así que suelen estar más que dispuestos para arreglar el problema.

Sin embargo sus gestores, y no digamos los clientes o empresarios, ya no lo tienen tan claro. Los primeros porque comprenden el esfuerzo que supone. Los segundos, porque no ven la necesidad.

Así que normalmente esta tarea, si se quiere avanzar un poco hay que hacerlo paso a paso. Troceando el problema y priorizando esfuerzos.

Las dinámicas de trabajo

Esta es la parte humana de la solución. Y es por dónde hay que empezar. Garantizando la comprensión y el compromiso de quienes van a trabajar.

  • Asegurarse de que de verdad entienden y asumen que la deuda es un problema de todos
  • Plantear el reto en positivo, hablando de mejorar la salud del sistema, en lugar de correcciones, parches o reescrituras.
  • Incorporar la tarea al día a día; para que impacte menos en la entrega de valor y se asiente como cultura de empresa.
  • Equilibrar el equipo de forma que se potencien más las tareas de refactoring (pasado) y diseño (futuro) sobre las habituales de funcionalidad.

Priorizar los pequeños pasos

Como venimos diciendo, la deuda es inevitable y surge en cuanto despliegas código. Asi que si no haces nada no hace otra cosa que crecer. Y llega un momento que para pagarla deberíamos parar. Y eso no es posible.

La recomendación va por la vía opuesta. Olvidar la deuda como un todo y dividirla en un conjunto de micro deudas. Después atacar una a una de cada vez, pero estableciendo prioridades.

  • Lo primero, igual que con la deuda financiera, es no endeudarse más. Es decir reducir o eliminar aquellos malos hábitos que excavaron este agujero.
  • Medir el resultado de las acciones, e iterar mejorando en cada ciclo.
  • Evaluar el impacto en el producto. Tras una esperable ralentización inicial, las medidas correctivas deben empezar a notarse en la velocidad de entrega

En resumen

La teoría de la ventana rota dice que el descuido trae cada vez más descuido, y puede terminar en caos.

La regla del boy scout dice que debes mejorar un poco lo que te rodea cada vez.

Creo que tú puedes atar estos dos cabos y comprender que es imprescindible gestionar la deuda técnica, y que hay que acometerlo como se con cualquier otra actividad.